No sé si el tiempo lo vuelve a uno más agrio. Cuando me casé con Amanda
fue muy feliz. Admito que hubo un poco de interés económico por parte de ella,
pues no veía yo la forma en que una chica tan sexy como ella se fijara en un
tipo como yo, que si bien no soy un esperpento, sí tengo algunas lonjas que por
más esfuerzos que haga no se reducen con nada. Son mis huesos los que han
embarnecido, haciéndose más anchos y más pesados. Afortunadamente siempre
tuve con qué defenderme para follarme a una mujer. Si bien lo mío no es la
elasticidad y las acrobacias, mi pene es...
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