Algún día tendría que contarlo, el cogerme a mí hija, es una de las más
fuertes emociones de mi vida, ella es mí hija y es toda una mujer.
Desde el día que me entere que tenía una relación lésbica, deje de verla
como una niña, la empecé a ver como toda una mujer, bella como su madre, con
unas nalguitas preciosas, una piernas fuertes y torneadas, y unas pequeñas,
muy pequeñas chichitas.
Todo cambio, desde ese día, buscaba cada momento para verla, en el baño
entraba de improviso para verla orinar o medio desnuda, la espiaba cuando
estaba dormida, con la esperanza de...
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