Ese día llegué más temprano de lo habitual a casa, y saludé como siempre lo hacia : ¡mama! ¡papá!, pero esta vez no hubo respuesta. Extrañado un poco, fui directo a mi cuarto donde dejé mis libros, y después caminé hacia el cuarto de mis padres, donde la puerta estaba entreabierta. Lo que vi, cambió para siempre mi vida. Bueno, no es que un muchacho soltero de 17 años hubiera vivido mucho, pero aquello era increíble : ¡Mis padres estaban desnudos y en ese momento mi padre se disponía a clavar a mi madre!
Me restregué los ojos, como para ver si era cierto, y me acomodé al lado de la pue...
Cantidad total de caracteres: 8361
Leer todo el relato erotico |
Reportar abuso
Enviar relato a un amigo
Escriba sus comentarios
Debe iniciar sesisn para escribir sus comentarios