CADA MIERCOLES
Me detuve un instante para mirarla mejor. Ella giró sobre la cama abriendo
sus piernas para mostrarme plenamente su huequito, se pasaba los dedos
humedecidos en saliva por su clítoris y yo la miraba mientras mi mano
derecha subía y bajaba a lo largo de mi miembro erecto y con la mano
izquierda me masajeaba alternativamente las tetillas y la puertita del ano.
Yo estaba sentado en un sillón frente a la cama y ella recostada en la cama
con sus piernas abiertas y dos dedos de su mano derecha entrando y saliendo
de su culito, mientras que con la izq...
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